Des de Guatemala

Imprimeix PDF

Karaj Kape jab’ Ya me hallé aquí.

Ahorita que me hallo aquí, se va acercando el tiempo de marchar…

Ya se tapizcó el maíz un año más. La cosecha coincide con la de la aceituna, en Jaén. Los campos ya están más secos. K’o jub’ik’ ri tew, hace un poco de frío.

Ya inició el año y con él empieza todo, otra vez.

Pinté la milpa que me encargaron…

Corté una tela de 2 metros por 1 que clavé en la pared de mi cuarto. Preparé primero la tela con lo que pude encontrar (varias capas de pintura acrílica blanca las primeras más diluidas que las últimas). Cuando secó, después de unos días, dibujé una milpa con unos frijoles enrollados. Busqué unos oleos y puse el color. Las hojas, los elotes con su pelo, la flor de la milpa, las raíces… La planta del frijol trepando por la milpa con sus flores, blancas para el frijol blanco, rojas para el frijol rojo y moradas para el frijol negro.

Me pasé días caminando entre la milpa. Y disfruté mucho pintándola…

Leí hace días el Plan Nacional de Pastoral Indígena y me pareció especialmente hermoso. Comparto algunos fragmentos de la 2ª Parte por si os interesa.

Nuestra vida es acción, movimiento: abajo y arriba, trabajo y esfuerzo compartido; cae nuestro sudor sobre la tierra, nuestras manos se ampollan para cultivar el mundo, cuidarlo y hacer que tenga vida digna. Es nuestra responsabilidad histórica. Nuestro pensamiento, idea, palabra y acción son una unidad, son inseparables. Nuestra vida es sumamente concreta, profundamente existencial. Nuestra vida tiene sentido, es armonía y equilibrio, dicha y plenitud con la obra de nuestras manos y de nuestro corazón. (Cfr. Popol Wuj Cap III Par 6 de Adrián Recinos).

La tierra es nuestra madre, en ella se realiza nuestra vida, ella nos alimenta, nos cuida, nos sustenta, nos protege; en ella vivimos y existimos. Como la madre que da vida, alimenta, cuida y protege a sus hijos. (Cfr. Popol Wuj Cap V cuarta parte).

En ella acontece nuestra esperanza de la Nueva Vida, porque en ella y por ella, han dado su vida hermanas y hermanos, ancianos y niños, adultos y jóvenes: por cuidarla, cultivarla, amarla, defenderla y luchar por ella.

Somos experiencia y espiritualidad contemplativa: como pueblo maya enraizamos nuestra vida en la alegría.

¡Qué alegría cuando sembramos, cuando nace la nueva milpa, cuando cortamos las primeras hojas, los primeros elotes, nueva cosecha, nuevo alimento!

¡Qué dicha con el primer hijo, hija; qué alegría con el hijo ya grande, crecido, trabajador, responsable! ¡Qué felicidad con la nueva tierra, la nueva casa, la nueva familia, nuestros animalitos…!

¡Qué espíritu solidario y agradecido con el trabajo a favor de nuestro cantón, aldea, paraje, pueblo!

Nuestra vida humana es un “SER DOS”, “UN PAR”. Nuestro ser dos, es generadora y principio de VIDA, de la existencia, de la convivencia, de la historia, de la transformación, de la comunidad, de Ser Pueblo.

En nuestro Ser Dos, nos respetamos y nos amamos. Nuestra vida de personas, familias y pueblos, solo es posible cuando hay relación de reciprocidad entre las personas, entre Cielo y Tierra, persona y creación, Dios y persona, agua y fuego, luna y sol, aire y montaña, maíz y lluvia, siembra y cosecha.

Nuestro Ser Dos, nuestro Ser Par. Es nuestra relación vital que nos da identidad de Pueblos.

Las personas, somos árbol de caña, de vida el uno para el otro.

Árbol que le miro y me mira con el corazón.

Árbol que le cuido y me cuida para que viva y crezca.

Árbol que le cobijo y me cobija bajo su sombra.

Yo, con usted, y usted conmigo, somos cabales, completos, totales, en plenitud.

Nuestro Ser Dos, es el mismo árbol de caña, la misma carne y sangre, la misma raíz y tronco, las mismas hojas y ramas, las mismas flores y frutos.

(Fragmentos) Plan Nacional de Pastoral Indígena, Guatemala

Estos fragmentos contrastan tristemente con la realidad que vivimos.

En medio de tanta tranquilidad, vivimos mucha violencia desde hace ya meses. El Padre Jorge, hace unas semanas, envió un comunicado que algunos ya lo habéis recibido en el que explica lo ocurrido el pasado 20 de diciembre.

Yo hasta ahora explico un poco lo que pasó…

La carretera que comunica Santa María Chiquimula con San Francisco El Alto es un lugar de paso especialmente para los comerciantes, pero también para cualquiera que quiera ir a Totonicapán (cabecera de departamento) o a Quetzaltenango (segunda ciudad de Guatemala). Cualquier persona que tenga que ir al Hospital pasa por esa carretera. Es la única asfaltada para salir de Santa María Chiquimula, y en la zona muy hermosa conocida como la cumbre desde hace meses se realizan asaltos de carros, microbuses, camiones… casi cada semana, pero últimamente, son especialmente violentos. El 20 de diciembre, por la tarde, el padre José Miguel, se encontró con un asalto (no era la primera vez para él), recibió disparos en un ojo y en un brazo. Aquella misma noche lo operaron en Xela (Quetzaltenango). Él ahora está mejor, recuperándose.

Para nosotros, está siendo desconcertante que la gente asaltada reciba golpes, machetazos o incluso disparos. Los que habéis estado aquí ya sabéis qué tamaño tiene la hoja de un machete (no menos de 50 cm). En la clínica de la Parroquia ya hemos curado a varias personas con heridas de machete.

La mayoría de los asaltos se realizan en día jueves, día de mercado en Santa María Chiquimula, y también es uno de los días de mercado en San Francisco El Alto. Antes, la hora del asalto era muy temprano, pero ahora es totalmente imprevisible, puede ser a cualquier hora de la mañana, tarde o noche. Nosotros, los jueves y domingo tenemos la clínica abierta, y esos dos días casi siempre llevamos a alguien al hospital de emergencias. Ahorita, seguimos haciéndolo igual, siento que no se quiere hablar del tema. El miedo ya no se siente conscientemente. Claro que hay miedo, pero al vivir con él, sin hablar de él, es como si ya no estuviera…

En el comunicado del Padre Jorge, él habla de que sin justicia no puede haber paz. La injusticia es una constante en este país, especialmente en este departamento y en este municipio. Para mí está siendo ahora más difícil convivir con tanta injusticia, pues el amor por las personas aumenta, y cada vez es más doloroso ver a quien amas sufrir.

Hasta pronto,

Ana

diseño: iñaki m81