Comunicat sobre un atemptat a Sta. María Chiquimula

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El projecte parroquial en el qual viu i treballa la nostra voluntària Ana Chamorro ha viscut un Nadal inesperat. Ahí us transcribim les seves notícies.

SIN JUSTICIA NO HAY PAZ

La Parroquia de la Natividad de la Virgen María comunica:

Los hechos:

El jueves 20 de diciembre, cerca del lugar llamado “la cumbre”, en el camino hacia Santa María Chiquimula (Totonicapán), a las 4:45pm se estaba realizando un asalto a mano armada, cuando el sacerdote jesuita José Miguel Clemente C. llegó en su vehículo y los ladrones le dispararon dejándolo mal herido en un brazo y con la pérdida de su ojo izquierdo.

Nuestro juicio:

Desde hace años, en ese lugar han sucedido muchos asaltos con el saldo de muertos, heridos, mujeres violadas y miles de quetzales perdidos. Lo sucedido a nuestro hermano José Miguel no es más que una parte de la “mala suerte” del pueblo pobre de Santa María Chiquimula que tiene que vivir bajo el miedo, la inseguridad y la impunidad.

¿Cuántos crímenes y asaltos se han aclarado? ¿Cuántos asesinatos ha habido en ese lugar? ¿Cuántas mujeres violadas? ¿Qué han hecho la policía, el Ministerio Público, las autoridades?

¿Qué hacer?

La paz es un tema muy querido en nuestro país, sobre todo después de 36 años de guerra. Pero sin justicia no puede haber paz, decía hace años el Papa. No podemos decir que trabajamos por la paz si no nos preocupamos para que en nuestro país, en nuestro municipio, en nuestras comunidades, haya relaciones que construyan esa paz que tanta sangre ha costado. No podemos continuar con la impunidad reinando, con la justicia enterrada, con el pueblo sometido, con la vida amenazada.

Por tanto, tenemos que actuar.

1º No podemos dejar en la oscuridad y el silencio todos los asesinatos, asaltos, robos, violaciones, que han sucedido en el camino a nuestro municipio y en los caminos de nuestras comunidades durante estos años. Por respeto a nuestros hermanos, a nosotros y a Dios, tenemos que “sacarlos a la luz”.

2º Tenemos que perder el miedo a hablar, a denunciar, a detener a quienes juegan con las vidas y bienes de otros, sin importarles lo que suceda.

3º Tenemos que organizarnos porque sólo unidos tendremos fuerza. Organizarnos para denunciar, para defendernos, para quitarnos el miedo, organizarnos para vivir en paz.

4º Tenemos que exigir a las autoridades, por todos los medios posibles, que cumplan con su deber de cuidar la vida y propiedades del pueblo.

“Quien oprime al pobre, ofende a su Creador”, dice la Palabra (Proverbios 14:31a) y Jesús reafirma y aclara mucho más esto al decir: “Siempre que ayudaron a uno de estos pobres, conmigo lo hicieron” (ver Mateo 25:31-46). Si hemos dejado en la impunidad muchos de estos crímenes, si hemos callado ante estos asaltos y abusos, si no nos hemos preocupado por estas situaciones, hemos ofendido a Dios y hemos dejado a Jesús a un lado, sufriendo y muriendo. ¿Dónde está nuestra fe? ¿Cómo se manifiesta nuestro compromiso de cristianos?

En este tiempo en el que Dios nos dice claramente que está con nosotros y se quiere quedar entre nosotros, debemos renovar nuestros deseos e intenciones de trabajar por la justicia y la paz. Debemos tener presentes a nuestros abuelos y abuelas que nos enseñaron el respeto a la vida, que nos llevaron por el camino del bien, que nos hablaron con la verdad. Que ellos nos iluminen.

¡Que el Señor de la paz se quede en nuestros corazones!

Parroquia La Natividad de la Virgen María

Santa María Chiquimula, Totonicapán

301207

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