La milpa empezó a secar...

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La milpa se empezó a secar y ahora ya se está cosechando el maíz. El entorno está cambiando rápidamente. Algunos verdes se transforman en diferentes ocres y las montañas parecen otras. Sé que ya está empezando el cambio de tiempo… pero también se siente todo distinto.

Estos días el pueblo se ha vestido de fiesta para recordar a sus antepasados fallecidos. Visité el cementerio…

Y es impresionante… tanta sencillez me conmovió. Me gustó mucho, y allí sí que no había mármoles… tan solo un mar inmenso de montículos de tierra algo rojiza. Sobre la tierra había muchas flores de colores, sobretodo de color amarillo. Junto cada montículo se sentaba la familia y comía junto a la tumba.

Estos rituales les ayudan además a ir transformando tanto dolor por tanta muerte en fuerza. Los amados ausentes están presentes y los niños chiquitos van con su mamá al cementerio y comen juntos… y también ponen la comida al papá que murió. Ellos dicen que sus amados no comen con los dientes pero comen en espíritu. Y sienten tanta Presencia… que les va acompañando cada día. Esto también les ayuda a conectar con todos sus antepasados Mayas… a sentir la fuerza, la sabiduría, la cultura de tantas personas que les precedieron. Yo cuando los veo, siento que son muy afortunados por tanta riqueza heredada de tantos años. Y entiendo un poco más como sus cuerpos delgados han aguantado tanto dolor.

Para estos pueblos el pasado no se vive como si fuera presente, pero sí que es muy importante para ellos abrazar el pasado doloroso hasta que éste se va transformando en coraje y fuerza.

En cambio para muchos de nosotros el pasado doloroso no existe, lo borramos y negamos. Tenemos tanto miedo al dolor… que nos perdemos la oportunidad de cambio y de crecimiento que nos ofrece vivir ese dolor.

Los más ancianos cuando saludan hablan al corazón directamente…. ¿Cómo está tu corazón? preguntan, y también dicen, ¿como está tu casa?

Uno puede tener gripe… pero no están preguntando por el cuerpo, ni tampoco por lo que estás pensando, están preguntando por como está sintiendo tu corazón. Tienen claro que la sabiduría proviene de lo más profundo del ser, y ahí habita el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, Ajaw. Para ellos Dios es creador y formador…

Y cuando hablan del desarrollo de los Pueblos Indígenas expresan que desean trabajar para el desarrollo del Ser, y no el desarrollo del tener…

Hace unos días fuimos a conocer una clínica en San Martín Sacatepéquez… trabajan solo con medicina natural. Allí cultivan unas 40 plantas, las secan y elaboran jabones, jarabes, pomadas,… También tienen terapias con arcillas y masajes. Unas franciscanas apoyan el proyecto, pero está organizado por indígenas. Lilia, una de las franciscanas de unos 70 años me decía… cuando el cuerpo se enferma, es bueno preguntarnos para qué se enferma, a veces el cuerpo nos está avisando de algo… la manera de cultivar las plantas, de secarlas, de prepararlas ya nos exige un cambio en nuestra vida de ritmo y de contacto con lo que la tierra nos ofrece y eso ya está siendo muy bueno.

En el programa de salud de nuestro pueblo se quiere recuperar todos los conocimientos que hay y potenciarlos… para el año que viene se quiere iniciar la medicina natural. Ya tenemos el aparato que seca las plantas y una cocina grande en el internado, también tenemos un lugar en el huerto para cuidar las plantas y mucha voluntad de las personas del equipo. Tenemos también una experta, Salomé de 74 años.

Pues nada más, de momento.

Ah! Mi corazón se siente contento…

Un abrazo,

ana