Ana Chamorro, recién llegando a Guatemala

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Hola.

Ya llevo unos días en Santa María Chiquimula, estamos en época de lluvias y todavía no he visto llover, pero al parecer las lluvias dan una pequeña tregua de vez en cuando.

Es imposible que pueda describir todo lo que llego a ver, oír y sentir al cabo del día... a las 7 de la tarde ya estoy rendida.

El pueblo es totalmente indígena (maya-kiché), hay unas 36 comunidades (si no recuerdo mal) repartidas por las montañas, y la población en total es aproximadamente de unos 40.000 habitantes.

La gente es muy acogedora y alegre... las mujeres llevan siempre a sus hijos a cuestas con telas de colores, y las niñas también llevan a sus hermanos pequeños que casi abultan como ellas.

Me ha dicho si puedo echar una mano en el programa de salud, lo llevan unas mujeres indígenas, saben castellano así que me puedo entender con ellas muy bien. Necesitan hacer informes de la gente que visitan en las comunidades, de cuantas mujeres están embarazadas, del peso y la talla de los bebés y niños, etc... al parecer no llegan a todo el trabajo. Me irá bien para conocer. Me impresiona mucho ver los formularios que se han de rellenar, a las mujeres se les pregunta el número de hijos, el número de hijos muertos y el número de hijos (hermanos). He leído un formulario rellenado y era de una mujer de mi edad de una comunidad que había tenido 9 hijos y 2 ya habían muerto...

Ayer estuve en un curso sobre medicina natural, y me pareció muy interesante... las mujeres de las comunidades trabajan sus huertos de diferentes hortalizas y en estos huertos tienen plantado también su botiquín de hierbas medicinales. Yo ya tengo dos hierbas para plantar en el patio de la casa donde duermo, alucema y ajenjo (si no tengo equivocados los nombres) ésta última es muy amarga y ellos utilizan ambas para el malestar estomacal.

En el programa de salud, tres días a la semana (lunes, martes y miércoles) se visitan las comunidades, para el control de los niños y sobretodo para llevar harina, frijoles, una proteína seca y leche en polvo. Hoy hemos ido (Pedro, Miguel, Julia, Tere y su hijo Libli de 2 años) a dos comunidades llamadas de Casablanca (no recuerdo el nombre en k'iché), están bastante lejos y los caminos son muy malos. He visto mujeres y niños los hemos pesado y medido, algunos no habían subido nada de peso. Al regresar, en la camioneta, atrás venían mujeres con niños y bebés, que íbamos dejando cerca de sus casas. Resulta muy duro ver el peligro que corren esas mujeres y sus hijos subidos a la camioneta, por esos caminos, mientras nosotros vamos dentro....

Ayer en el pueblo vi la procesión del corpus, la celebración es en su idioma k'iché, además añaden símbolos y ritos propios de la cultura maya. En la iglesia, ellos preparan su propio altar maya en el suelo: con hojas en forma de círculo, y sobre ellas 4 velas que simbolizan el norte, el sur, el este y el oeste. Despues de hacer un ritual de perdón, en el que ningún sacerdote interviene, encienden las velas que significa la presencia divina en los 4 puntos cardinales y ademas dos velas que significan el Corazón del Cielo (azul) y el Corazón de la Tierra (verde). Es muy bello.

El idioma k'iché es complicado, para que engañarse, pero me han dicho que es un idioma muy plástico, y es cierto: el número 20 lo tomaron como unidad básica en su manera de contar y veinte en k'iché es juwinaq (una persona) debido a los veinte dedos que la persona tiene en total en sus manos y pies... Me he propuesto aprender dos palabras al día, las de hoy son todavía saludos: sak'rik (buenos días) y maltiosh (gracias).

He tenido mucha suerte también por encontrar aquí a Natalie, una chica de Irlanda que en principio se queda también dos años. Ella lleva aquí unos 8 meses y está en la escuela. Nos entendemos bien, y podremos salir del pueblo juntas de vez en cuando para desconectar un poco... nos irá bien a las dos.

Sobre la comida, es muy buena, ya he provado las tortillas de maíz que las comen en lugar del pan que nosotros comemos... también prové ayer el chile, y fue potente, espero acostumbrarme, aunque no comen muy a menudo. Yo puedo comer frijoles, arroz, verduras y pollo, es bastante variado, pero no creo que todos coman igual, y menos en las comunidades.

Bueno, esto es una parte de tantas novedades... a mi me va bien escribirlo, de paso lo empiezo a digerir...

Un abrazo a todos y todas,

Ana