Què passarà diumenge a Hondures?

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buenas a tots...

 

per a tots aquells que no estigueu informats...us adjunto un interessant article d'análisi que fa l'escriptor hondureny Julio Escoto respecte al guanyador de les eleccions del pròxim diumenge a Hondures, publicat avui al Heraldo.

el propi Julio reconeix que és un risc i que "algún virus de orate o engreído debe haberme picado para vaticinar lo que sucederá..." tot i així s'arrisca...

llegiu llegiu i penseu que aqui s'estan jugant molt i molt...o potser tampoc tant però molts s'estan matant i encara no han començat a votar...i l'esglesia a sobre esta demanant el vot creuat...

 

 

molts petons a totes i a tots des de terres hondurenyes,

 

paula

 

 

 

Pronósticos

 

Cuando alguien se coloca en riesgo innecesario los saharianos

acostumbran citar un adagio: “Sólo el loco tienta la profundidad del

agua con ambos pies”.

 

Y algún virus de orate o engreído debe haberme picado para que ose

vaticinar lo que sucederá dentro de 170 horas, al concluir el día de

elección, a pesar de las advertencias de los buenos amigos, quienes

huyen de la imprudencia o, por veces, no se atreven a desafiar a los

hados o la ambición de los hombres, pues todos concluyen que lo único

que lograré durante esta semana es abundante desconfianza de mi

objetividad, denuestos y risas.

 

Pero tampoco es demente o menso el hombre (hablo de mí mismo), tiene

cinco meses de afinar el oído y aguzar el olfato, camina, ve, observa,

deduce y platica, opta por bus y taxi para calibrar la dirección del

viento y ya lo hizo en una votación anterior, se atrevió a lo mismo y le

resultó.

 

Este ejercicio que puede costarle el prestigio es, además, un reto para

él: el de conocer si ha perdido la afinación con su pueblo o la

conserva. Sea pues, se bebe o se derrama, lo meritorio que lo salva de

la duda es que, proviniendo de padres nacionalistas activistas en su

tiempo, y de hijos maternalmente liberales, nunca se comprometió con

ninguno y no pretende influir sobre nadie.

 

Lo único que le interesa es la verdad, o la posible verdad. Como dicen,

está en el juego pero no en la jugada.

Preámbulos aparte, lo primero por señalar es que de esta lidia es harto

difícil predecir su final.

 

Hasta hace semanas, según el autor, los candidatos mayoritarios lucían

empatados. Lobo es contrincante feroz, fuerte, incisivo, con admirable

determinación (no juzgamos ahora las “plataformas”, ya se hizo previo

varias veces).

 

Lastimosamente, mal asesorado o subvalorando al público escogente,

centró su campaña en sólo dos o tres ejes fundamentales (pena capital,

empleo, seguridad), cuando su inteligencia y carisma le daban para

desarrollar mucho más.

 

Tres meses antes cabalgaba a la delantera hasta que el Partido Liberal

comenzó su oposición (alquilada, vendida e hipotecada en los 3.5 años

precedentes) y logró posicionarlo a la defensiva.

 

El Liberal parece llevar mejor y menos contaminado equipo (esconde

también sus pícaros), pero no más preparado candidato, de quien la mayor

crítica acusa sus debilidades académica y gerencial. Con todo, su

publicidad parece haber sido efectiva ya que ligó fuertemente a Lobo con

los progresivos desaciertos del presidente Maduro, con las condonaciones

para beneficio individual en el Congreso y con una imagen que cuesta

arrancar de los nacionalistas: la sensación de que buscan proseguir en

el poder para adquirir inmunidad y para hacer negocios propios.

 

Las corruptelas maduras fueron lastre mayor para “Pepe”: el

“pasaportazo”, el “gasolinazo”, otros, así como la aprobación inconsulta

del TLC, el retiro indirecto de la Corte Penal Internacional, el ataque

trapero a los médicos cubanos y sobre todo la evidente manipulación del

precio de combustibles (lucro de US$ 90 millones a 4.5 años) para

favorecer a contratistas y transnacionales en detrimento del pueblo.

 

Este mandato de gobierno pesa demasiado para otorgar al nacionalismo

otro futuro.

 

Por ende, desde mi óptica personal presiento que un 12% de indecisos

favorecerá al Partido Liberal, pero no sin costos ni libremente.

 

Sospecho que el margen diferencial para Zelaya rondará apenas los

cientantos mil votos, propio de las elecciones internas (las cuentas

municipales son diferente historia, tras barato-Kilgore SPS prefiere

Tuky-clase alta).

 

Asimismo, intuyo que el votante no le otorgará el Legislativo sino que

lo minará con dos equilibrantes fuerzas beligerantes de reciente década,

el Pinu y luego la UD. No debería decirlo, por mi amigo Juan R.

Martínez, pero el porvenir de la DC es incierto.

 

Si no se extingue logrará un diputado.

 

Por lo que comentan contertulios de diversas ramas sociales, existe

intención positiva para ir a comicios, enturbiada empero por pesadumbre:

la de que la situación no variará tan presto como se espera a pesar de

la democracia formal.

 

Hay escasa esperanza y siento que el ciudadano asistirá a las urnas por

remachar presencia y para sufragar en contra más que a favor, y que por

ende el absentismo no se incrementará geométricamente con respecto a la

anterior elección.

 

Aquellos entusiasmos de antaño, ríos de masas de hombres y mujeres

delirantes por los caudillos y que sienten que están profundizando un

cambio no se volverán a ver, esta jornada será lenta y mustia pues las

ofertas son pobres, perdón por el fuerte término: mediocres.

 

Los ímpetus provocados por los Carías y Villeda Morales quedaron atrás,

el voto será masivamente inértico.

 

Asimismo, opino (quizás más bien que lo deseo) que los candidatos

religiosos apenas alcanzarán primera base pues son la síntesis del

conservadurismo, de algún rango fundamentalista y de la violación al

estado laico con que, pese a todo, nos hallamos muy gratos los

hondureños.

 

Cierto peso tradicional católico se sentirá en esa decisión. A menos que

haya fraude, el que luce será menor.

 

Bien, ya pueden comenzar a insultarme.

 

 

Julio Escoto

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