Félix, primer año de voluntariado

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Hola Josetxo, parezco la oveja que se perdió y vuelve al rebaño. La verdad es que llevo casi un año por Ecuador y las sensaciones son variopintas. Cuando uno se piensa que está habituado a todo, el día le sorprende con algo nuevo. Estos dos últimos meses han sido un poco complicados emocionalmente, debido al regreso de los voluntarios chilenos que acababan su voluntariado. Yo en particular tenía bastante amistad con tres de ellos, Un matrimonio chileno Cristián y Mané (un tanto polémicos por aquí) y con Yanira que a su vez hizo bastante amistad con Maite.

La verdad es que las relaciones de amistad entre los voluntarios, al menos en estos periodos, se tornan bastante intensas. Ahora toca la difícil tarea de que no se apague la relación. Se debe cultivar, vía mail, vía teléfono….. Al menos por mi parte así es.

Como contraparte, cuando alguien marcha, alguien llega. Al principio, la verdad es que muy receptivo no estaba pero hay que darnos una oportunidad mutua entre los nuevos chilenos y nosotros. La verdad es que la sorpresa fue grata. Llegaron 5 chilenos, un chico y cuatro chicas. La verdad es que me había propuesto dos años de pan y agua y va y me ponen cuatro chicas más en la vivienda de voluntarios ja ja ja ja.

Con Germán, el voluntario chileno hacemos yoga y meditación. Lo de la meditación no era nada nuevo para mi, pero agradezco un montón el tener un guía. Con las chicas intento compartir lo que puedo. Bueno, que la vida en la casa de voluntarios ha renacido.

También me afectó una inesperada noticia de una amiga de España. Pero después de hablar con ella por teléfono, parece que la cosa no era tan complicada como parecía. Lo que me tranquilizó bastante.

Respecto a mi, no se si me estoy volviendo “chaveta” o que. Tengo la sensación de que muchas cosas que he ido aprendiendo en la vida, me están sirviendo en este voluntariado.

En el aspecto laboral, tuve una pequeña crisis a final de año. Como había disfrutado de la experiencia de Esmeraldas, a pesar de la carga laboral. Al llegar nuevamente a Guayaquil, resulta que no había trabajo exclusivo para mí. Así que mi trabajo es apoyar en aquellos procesos de microcrédito que las promotoras o el Jefe Giovanny no pueden llegar por la carga laboral. Esto me hizo meditar en cambiar de departamento conjuntamente con mi compañero voluntario Daniel. Al final me he quedado en microcrédito hasta que venga la supervisora que está de baja por maternidad y mis funciones se redefinan nuevamente.

Eso si estoy conduciendo más en Guayaquil que en España, Tres de los cinco días laborables me toca salir con las promotoras a manejar y así ayudarles a hacer recuperación de morosidad de las socias. Yo en el aspecto de morosidad no intervengo. Simplemente manejo y voy monitoreando como hacen su trabajo.

La gente de la comunidad a pesar de que me he cortado el pelo, no llevo barba y llevo una una trenza padawan ( esto último es una cosa freak de la guerra de las galaxias y tiene el significado de aprendizaje) la gente todavía me llama Jesucristo, manda carallo!!!!. Los hombres me invitan a beber cerveza, algunas veces acepto un vasito y otras declino amablemente la oferta. De alguna manera la gente tiene bastante cariño a los voluntarios.

En resumen, este primer año lo he dedicado a ir adaptándome para poder disfrutar más este segundo año. A nivel anímico, ya estoy casi recuperado de la marcha de los amigos voluntarios. A nivel espiritual, podría decir que estoy renaciendo, digamos que estoy recuperando la fe perdida, incluso mi amatxo se sorprende.

Por cierto mi amatxo vendrá a verme seguramente en mayo. La verdad es que tengo un montón de ganas de verla. Ya estoy medio planeando que lugares visitar.

Bueno creo que no me dejo nada en el tintero, simplemente esperar que este segundo año sea mejor, si es posible, que el primero.

Un abrazo para ti, tu familia y los compis volveros.

diseño: iñaki m81